COMPARTIR COCHE (II)

No lo tenía muy claro eso de compartir coche. A saber con quién me iba a tocar ir. Así que decidí que iría al punto de salida y, si lo que veía me daba mala espina, me iría a Madrid en mi propio coche.

Por otro lado pensaba que tampoco era para tanto. Al fin y al cabo compartir coche es una buena idea, ya que así tienes compañeros de viaje con quienes poder charlar y, por supuesto, compartir gastos. En definitiva, se aprovecha el viaje.

Llegué a Valencia a las 12h y me reuní con el conductor. Al cabo de cinco minutos aparecieron por allí los otros viajeros, y la verdad es que me sentí cómodo enseguida. Así que, con mis dudas resueltas, nos fuimos a Madrid. Llegamos en unas cuatro horas.

Al día siguiente tenía que volver de Madrid a Valencia y llamé al mismo conductor, ya que sabía que él también tenía que volver a Valencia ese día. Por suerte quedaba un sitio libre en el coche.

Esta vez la conversación fue de lo más animada. En el monovolumen iba con un técnico de sonido, de Chicago, que hablaba español muy bien y daba la impresión de ser una persona muy viajada. También iban en el coche dos estudiantes de psicología de la universidad católica de valencia y otra chica de Guipuzcoa, que también estudiaba en Valencia pero no recuerdo exactamente qué.

El técnico de sonido nos contó que llevaba varios años viajando por Europa con este sistema, que incluso la gente de blablacar le había envíado un mail pidiéndole su opinión como experto en la materia. Además, nos dijo que hay un conductor que cada vez que entra en Valencia canta una canción, no sé cuál, y parece ser que es el conductor más buscado para viajar de Madrid a Valencia. La gente quiere verle cantar al entrar en la ciudad.¡Alucinante!

La verdad es que mi experiencia fue totalmente positiva, me lo pasé bien, fue un viaje muy económico, y se me pasó volando. Repetiré, seguro.

Si queréis saber qué web utilicé para localizar el coche, ponerme en contacto con el conductor, etc… haced clic AQUÍ

COMPARTIR COCHE

Hace poco un amigo me explicó que se había animado a compartir coche para ir de Madrid a Valencia.

No es que compartir coche sea una novedad. Sin embargo, según me explicó, gracias a las nuevas tecnologías puedes encontrar fácilmente un compañero de viaje con el que poder amenizar las largas horas de carretera y, por supuesto, compartir gastos. Por otra parte no deja de ser una manera de contaminar menos.

Según me explicó se dio de alta en www.blablacar.es, puso el trayecto que iba a hacer y la hora de salida. En un momento recibió una llamada de una persona que quería viajar con él. ¿Cuánto hay que pagar? El precio de los diversos trayectos aparece en la web.

El conductor tiene que rellenar una ficha en la que indica si es fumador, si está dispuesto a que los acompañantes viajen con animales domésticos, si es hablador, etc…   Por otra parte, las personas que ya hayan viajado con ese conductor pueden realizar comentarios para que sirvan de referencia a futuros viajeros.

Me parece una manera interesante de viajar y que puede ser muy práctica en algunos casos. Por ejemplo para quienes se hayan tenido que ir a trabajar a otra ciudad y quieran volver a casa los fines de semana, o bien gente que necesite moverse para hacer entrevistas de trabajo, o simplemente gente que quiera viajar y compartir experiencias.

Está claro que también depende de las ganas que uno tenga de compartir coche con un desconocido. Mi amigo comentaba que a él le había ido muy bien, agradeció la compañía y el viaje se le hizo menos pesado.

LA ROTONDA MÁGICA

He ido a Milton Keynes varias veces a ver a unos amigos que estaban allí trabajando. No es que sea un sitio especialmente interesante para visitar, más bien al contrario. Es una ciudad que se diseñó con “escuadra y cartabón” en los años 60, y como tal da la sensación de ser un sitio sin demasiada personalidad.

Así que las últimas veces que  estuve allí aprovechamos para subirnos al coche y hacer excursiones por el sur de Inglaterra.

En una de esas excursiones fuimos a Stonehenge y Salisbury. De camino a Stonehenge pasamos por Swindon donde nos encontramos con la rotonda más complicada que jamás haya visto. Además, íbamos con un coche español para hacerlo un poco más divertido todavía.

Como podéis ver se trata de una rotonda central con 5 rotondas pequeñas a su alrededor.Las rotondas pequeñas se toman en el sentido de las agujas del reloj, pero una vez hemos llegado a la rotonda central la tenemos que tomar en el sentido contrario a las agujas del reloj.

Aunque, si al llegar a este punto no necesitamos cruzar por semejante amasijo de rotondas, si no que simplemente queremos tomar la siguiente salida a la izquierda, nos podemos meter por el carril exterior de todo este follón y circular, en el sentido de las agujas del reloj, hasta la siguiente salida.

Aquí os dejo un gráfico que creo que vale más que mil palabras.

ANDALUCÍA, CARRETERA Y MANTA (VI) – Ronda

Aunque la idea  de este viaje era recorrer en coche la costa andaluza desde Cádiz hasta Almería, pensamos que estaría bien hacer una pequeña incursión hacia el interior para ver Ronda.
He de reconocer que antes de iniciar este viaje todas las referencias que tenía de Ronda se reducían a la vuelta ciclista. Cuando veía por la tele al pelotón subir la Serranía de Ronda me llamaba la atención lo dura que parecía la ascensión y lo frondoso que era el paisaje.
Las imágenes de Ronda , con sus casas inmaculadamente blancas y su Puente Nuevo, despertaban en mi ganas de visitarla, y este road trip era la ocasión perfecta para hacerlo.
Cuándo íbamos conduciendo por la carretera que va de la costa hacía el interior pude comprobar que, efectivamente, recorrer aquello en bici tenía que dejarle a uno sin aliento. Ronda está a unos 61 Kilómetros de la costa y a 723 metros sobre el nivel del mar. No es que sean 61 Km de subida ininterrumpida, si no que forman parte de una sierra en la que hay diversos puertos de montaña.

Finalmente, al llegar a Ronda, dejamos los trastos en el hotel, nos fuimos a recorrer el pueblo de cabo a rabo.

Me dio la impresión de ser algo así como el típico pueblo andaluz de postal, pero en altura. ¡Y vaya altura! Ronda se asoma a un precipicio, y es que el río Guadalevín ha creado un cañón a su paso por esta localidad, moldeando así un paisaje digno de ser contemplado sin prisas.

Las vistas del cañón que se tienen desde el Mirador de los Reyes Católicos, en los Jardines de la Alameda, son una pasada.
El Puente Nuevo es una de las mayores atracciones de Ronda. Tiene 98 metros de altura, aunque en esta foto no se aprecie bien. La verdad es que no me sentía muy cómodo pegándome a la barandilla para sacar fotos, así que di unos pasitos hacia atrás y entonces sí, tomé la foto con total tranquilidad. No sé, pero eso de tener que asomarme a un precipicio para sacar fotos… aún no me acaba de convencer.
Aparte de asomarnos a los precipicios callejeamos por la zona centro, donde nos detuvimos a observar el templete que hay en la calle Virgen de los Dolores.
Se trata de una capilla exterior, adosada a una vivienda, construida a principios del siglo XVIII.
También paseamos por el Barrio de Padre Jesús, dónde estuvimos viendo la puerta de Felipe V y la fuente de los ocho caños.
Tras caminar por todos los rincones de Ronda regresamos al hotel para descansar un poco, darnos una buena ducha, y empezar la ronda, pero de noche.
Más allá de lo descrito en el post, es muy recomendable pasear sin rumbo por Ronda recreándote en la arquitectura y el paisaje urbano.

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ANDALUCÍA, CARRETERA Y MANTA (VII) Puerto Banús



Puerto Banús y los invernaderos de Almería, día de contrastes.

La siguiente parada de nuestro road trip por carreteras andaluzas fue Puerto Banús.  Me habían hablado muy buen de este puerto deportivo y me hacía ilusión verlo.

Al llegar allí lo primero que nos chocó fue el lujo que había por todas partes. Cochazos por doquier, gente vestida como maniquíes de tiendas de moda, señoras de edad muuuuy avanzada luciendo bronceado y ropa de diseño, chicas más jóvenes que parecían modelos, etc…digamos que el “pijerío” se palpaba en el ambiente.

Otra cosa que nos llamó la atención es que es un lugar cosmopolita. Se escuchaba hablar inglés bastante a menudo y de vez en cuando también escuchamos hablar en ruso y en francés.

Tras callejear un poco fuimos a la playa y aprovechamos para tomarnos algo en un chiringuito que encontramos.

Había allí dos clientes (los típicos de “barra fija”) que, entre sorbo y sorbo de sus copas, le preguntaron al camarero cuánto ganaba al mes. Cuando les dijo lo que cobraba, soltaron una carcajada y le dijeron que se casara con la Pantoja para que lo sacara de allí de una vez.  Había buen rollo entre los clientes guasones y el camarero, que les siguió la broma y acabaron tronchándose los tres.  Era una risa contagiosa, resultaba imposible permanecer serio.

Después de escuchar atentamente los “sabios consejos” de los clientes del bar, fuimos a la calle de Ribera, famosa por sus exclusivas tiendas de ropa. Pero no sólo eso, si no que esta calle también es un muelle. Así que íbamos paseando por esa calle y a un lado teníamos yates y coches espectaculares y al otro lado las famosas tiendas. Así que tal vez haya quien llegue por mar, amarre el yate, cruce la calle y a comprar se ha dicho.

Seguimos callejeando, observando coches, ojeando algún escaparate más hasta que tuvimos bastante, nos subimos al coche y seguimos rumbo a Aguadulce (Almería).

Puerto Banús me gustó, pero no me quedé tan “flasheado” como cuando fui a Saint Tropez y Mónaco.  Es cierto que no le dediqué mucho tiempo, vi lo principal y me fui.

De camino a Aguadulce pasamos por una zona de invernaderos en la que prácticamente todos los trabajadores eran inmigrantes africanos. Iban a trabajar en biciletas que parecía que hubieran sido rescatadas de la serie Verano Azul o algo por el estilo, estaban hechas polvo. Por supuesto, con un sol de justicia y un calor asfixiante. Mientras nosortos íbamos cómodamente en nuestro coche, con el aire acondiciado puesto, ver a estos trabajadores me hizo recordar que no todo el mundo tiene ferraris ni vive la dolce vita, por si acaso  estando en Puerto Banús se me había olvidado.

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ANDALUCÍA CARRETERA Y MANTA (V) GIBRALTAR

Gibraltar fue la siguiente parada de nuestro road rip por Andalucía. Siempre me había preguntado si sería algo así como un pedacito de Gran Bretaña incrustado en Andalucía o si, por el contrario, sería un pueblo andaluz en el que simplemente ondeaba la Union Jack.

Lo primero que me quedó claro es que hay un control fronterizo en toda regla en el que hay que mostrar el pasaporte (o DNI). El chico que iba delante de mi mostró el carnet de conducir y le dijeron que con esa documentación no entraba. Tampoco me quedé a mirar si finalmente llevaba el pasaporte encima y podía pasar. Mostré mi pasaporte y pasé.

Fue pasar el control fronterizo y encontrarme de sopetón en Inglaterra. Allí estaban las típicas cabinas de teléfono rojas, los policías con su uniforme británico, los semáforos negros…todo me parecía exactamente igual que en Inglaterra. Bueno, en realidad había un par de detalles que hacían que Gibraltar fuese diferente a Inglaterra.

En primer lugar los coches circulaban por la derecha. Es más, los coches matriculados en Gibraltar tienen matrícula gibraltareña pero llevan el volante a la izquierda. En segundo lugar, aquello era como estar en Inglaterra pero con un sol cegador y un calor abrasador. Qué sensación más rara.

Otra de las cosas de Gibraltar que me llamaron poderosamente la atención fue su aeropuerto y es que hay que cruzar la pista de aterrizaje para entrar en la ciudad. ¡Vaya! y yo que pensaba que caminar tranquilamente por una pista de aterrizaje era algo que sólo ofrecía el aeropuerto de Castellón, gracias a que Carlos Fabra tuvo a bien inaugurar un aeropuerto meses antes de que ningún avión vaya a aterrizar en él.

Una vez en Gibraltar nos dedicamos a pasear por las calles comerciales antes de parar a comer y seguir con nuestro viaje, ya que no disponíamos de mucho tiempo. La principal calle comercial, Main Street, parecía una calle de tiendas de cualquier pueblo inglés donde, eso sí, los comerciantes hablaban inglés y español, con acento andaluz, a la perfección.

En general todo Gibraltar me pareció que estaba congestionado de tráfico y saturado de gente, más aún las zonas comerciales. Tal vez fuera que nosotros veníamos de campar a nuestras anchas por la provincia de Cádiz. Por otra parte las colas que se forman para entrar en Gibraltar son kilométricas, nosotros aparcamos el coche en la Línea de la Concepción y dimos un paseo hasta el control fronterizo.

Me quedé con las ganas de ver el famoso Mono de Gibraltar y de hacer un tour por los diversos túneles excavados  en el Peñón durante la II Guerra Mundial  y el asedio sufrido a finales del siglo XVIII. En fin, a ver si otra vez vengo con algo más de tiempo.

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ANDALUCÍA, CARRETERA Y MANTA.(II)



Preparando las etapas de nuestro road trip por Andalucía, pensamos que ir de Castellón a Cádiz del tirón se nos haría demasiado pesado. Así que buscamos un punto intermedio en el que parar a comer, estirar las piernas y, de paso, hacer algo de turismo.

Hacía tiempo que comentábamos que nos apetecía ver la antigua mezquita de Córdoba. Así que, La Ciudad de los Califas  sería el lugar elegido para hacer un alto en el camino.

Teníamos bastante claro que en Córdoba, en pleno Agosto, el calor podía ser asfixiante. Más aún a mediodía. Sin embargo, el golpe de calor que recibimos al abrir la puerta del coche superó nuestros peores presagios. Como podéis ver en la foto, el termómetro marcaba ¡47ºC !   Todos los termómetros que encontramos por la ciudad marcaban entre 44ºC y 47 ºC.

De hecho, pasamos frente a un extractor de aire acondicionado y el aire que expulsaba nos pareció fresquito y agradable. Nunca antes me había pasado nada parecido.

Antes de comer callejeamos por el centro de la ciudad y visitamos la Mezquita de Córdoba. Es una obra arquitectónica que siempre apetece ver. Me encanta observar sus arcos, sus columnas, recorrer sus rincones imaginándome cómo debía ser en su época de máximo esplendor.

Fue una visita rápida ya que teníamos que seguir hasta nuestro destino y no queríamos llegar muy tarde. Además queríamos salir de aquel horno cuanto antes,  las playas de Cádiz aguardaban.

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